Exportaciones de animales, ¿el impulso para el renacer ganadero?
4 septiembre 2017

 Más de 50 mil animales han salido a China, Turquía y Sudamérica, pero se acrecienta la falta para recría y engorda. Los ganaderos piden cambios a la Ley de la Carne e incentivos crediticios para aumentar la masa ganadera.

En el sector ganadero bovino la situación tiene dos caras. Por un lado, los crianceros celebran el fin de un largo ciclo negativo, porque ahora se pelean sus terneros y terneras con altos precios, mientras las plantas faenadoras y los engorderos no la pasan muy bien, porque se les ha encarecido la materia prima.

A este panorama se ha sumado la aparición de un nuevo negocio, a partir de diciembre de 2014, la exportación de ganado vivo a China y otros países, que ya suma unos 50 mil animales.

El resultado es que faltan animales para la reposición, ya que hay menos crianceros, porque muchos de estos, en los momentos críticos, cerraron sus planteles y se fueron a otros rubros.

Así, mientras la nueva industria exportadora plantea que el mercado se ajustará, porque el precio es el mejor incentivo para aumentar la crianza, otros se preocupan por las consecuencias para la producción nacional que puede tener sacar del país animales genéticamente valiosos. Lo que sí es generalizada es la petición de que el Estado mire más de cerca lo que está ocurriendo y plantee algún tipo de incentivo para que aumente la masa de ganado y todos los actores se puedan desarrollar normalmente.

Para salir de la crisis

Alejandro Vial, gerente general de Tattersall Ganado, considera que la exportación de ganado en pie puede ser un reimpulso para la ganadería chilena que desde hace décadas viene a la baja.

La empresa, asociada con la holandesa Hunland, se incorporó en mayo de 2015 a este negocio y en lo que va de estas exportaciones es responsable del 42% de los casi 50 mil animales exportados vivos, según las cifras disponibles a julio. De hecho, hace una semana acaba de hacer un nuevo embarque de 6.230 ejemplares a China. En el total, los envíos se dirigen principalmente a China y Turquía, pero también a Ecuador, Perú y Paraguay. Los embarques consideran vaquillas para reproducción, machos de carne para engorda y reproducción y vaquillas lecheras.

"Como veníamos, la crianza iba a desaparecer, y el que hoy haya poco ganado no es problema de las exportaciones de animales vivos, porque las ganaderías se liquidaron antes, y por eso no hay ganado, no es porque ahora se llevaron 50 mil cabezas en cuatro años", destaca Vial.

Agrega que la masa disminuyó porque hubo sequía y porque el negocio estaba tan malo que la gente se salió y se fue a los granos.

Lo que han hecho las exportaciones de Hunland y otros, dice, es mostrar que hay un mercado para el ganado en pie, que es una realidad producir terneros para el mercado chino.

"Habrá años mejores y otros peores, pero ya tengo un piso para mi ganado. Para el criancero es un tremendo negocio, hoy el ternero se está vendiendo a 1.800 y 2.000 pesos el kilo, pero no solo por ese efecto, sino porque como hay muy poco ganado en el país, entonces hay gente que como ve que los granos no están tan buenos quiere volver a la ganadería", señala.

Con equilibrio

Carlos González, presidente de Fedecarne, dice que lo ideal sería buscar el equilibrio, pues si bien califica como "extraordinario" que Chile sea exportador de ganado en pie, ya que le ha dado una salida muy rentable al eslabón primario, la crianza, considera que se ha transformado en un problema para la recría y la engorda.

Al final esto afecta la masa y al negocio ganadero, que se está quedando sin recambio.

"De hecho, ya hay algunas engordas que se están cerrando, porque no hay terneros y las vaquillas se está haciendo escasas. Y tenemos entendido que en 2017, 2018, y 2019 Turquía planea sacar tres o cuatro embarques anuales de terneras. En Fedecarne estamos muy preocupados por la baja de la masa ganadera, y si no nos ponemos todos a trabajar, esto puede ser un terremoto. Las plantas están muy complicadas, porque tienen una capacidad ociosa tremenda y vamos camino a desarticular una parte de la faena que es complicado volver a implementarla", señala González.

Destaca que si bien las estimaciones a diciembre de 2015 arrojaron que en el país hay 2 millones 715 mil cabezas de ganado, cree que con la continua disminución no sería extraño que, por la desaparición de muchas crianzas, un nuevo cálculo o censo diera como resultado dos millones de cabezas.

"Esta es una oportunidad para el productor que está vendiendo animales a buen precio. Este es un tema de ciclos y la salida de animales no es lo que más preocupa, sino cómo hacer el negocio para que todos puedan ganar, que los valores de la carne en sí sean atractivos y que se puedan efectivamente traspasar a lo largo de toda la cadena. Esa es la ecuación que cuesta equilibrar", plantea Christian Arntz, presidente de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO.

En tanto, el presidente de Faenacar, Rafael Lecaros, considera que no está clara qué parte del alza de precios la gatilló el ciclo ganadero y cuál la exportación en pie, la que, además, este año ha sido mínima, y el precio sigue firme.

"Si la exportación (de animales vivos) permite entusiasmar a quienes producen ganado a crecer y creer en este negocio, bienvenida sea. Pero si, por el contrario, solo sirvió para tomar posición de precio, no tiene ninguna proyección positiva para la industria... Da impotencia y hasta envidia ver cómo hay países que están desarrollando su ganadería, importan la mejor genética reproductora, la liberan de impuestos, gravando los productos procesados de esta con más del 220% de arancel de internación (como Turquía). También hay que analizar el cambio existente entre el año pasado y este, donde el 2016 fue 80% machos, este año llevamos 100% hembras, las repercusiones pueden ser muy distintas", señala Lecaros.

Problema nuevo, propuestas antiguas

¿Cómo hacer para recuperar la masa de ganado bovino?

Alejandro Anwandter, gerente general de Frigorífico Osorno, cree que ambas modalidades de negocio pueden convivir, en la medida que se aumente la competitividad de los engorderos y las plantas faenadoras.

Una fórmula para ello sería adecuando reglamentos que, a su juicio, restan competitividad y elevan los costos artificialmente para la cadena, como la Ley de Clasificación y Tipificación de la Carne, o contar con una amplia masa, no disponible aún, para exportar ganado al Oriente sin hormonas. Otro punto que destaca es homogenizar las exigencias y el real cumplimiento a las plantas faenadoras nacionales a niveles cercanos a los de las plantas que exportan a Chile, ya que en la práctica habría dos marcos de exigencias muy distintos, que redundan en costos muy disímiles, que han llevado a una fuerte desinversión en el sector de las plantas faenadoras.

"La diferencia de exigencias de inocuidad es enorme y los costos asociados al año son cientos de millones entre una realidad y otra", agrega Anwandter.

Los industriales agrupados en Faenacar dejan todo en manos de la competencia y el mercado.

"Debemos buscar la forma de competir para que otros no se lleven nuestra mejor materia prima, especialmente eliminando las trabas que nosotros mismo nos hemos puesto para competir, como la extensión hasta el corte de la Norma de Tipificación de Canales que se puso por decreto 239 del Minagri (somo el único país en el mundo que lo hace), y que nos pone un precio techo para la categoría V dado por el precio más bajo que llega desde el Mercosur", señala Rafael Lecaros, presidente de la Federación de Plantas Faenadoras, Faenacar.

Otra propuesta es el desarrollo de un plan ganadero, según Fedecarne. Su presidente, Carlos González, comenta que le han planteado a la autoridad la necesidad de un mecanismo con Corfo o Banco del Estado para acceder a créditos en buenas condiciones para nuevas explotaciones, con algún subsidio para la retención de las hembras.

"Los ganaderos pedimos que no nos regalen nada y cuando hablo de subsidios lo hago orientado al pequeño productor, en el sentido de que le puedan entregar una cantidad de dinero por cada hembra que retenga. Eso, obviamente con un seguimiento. Para el mediano y el más grande lo que pido son instrumentos financieros en condiciones más favorables", dice.

La postura de la SAGO es que la actual situación la debe corregir el mercado. Esto es, exportando a segmentos que paguen más.

Frente a importaciones que ya sobrepasan el 50% de la demanda nacional, los productores señalan que ahí hay un incentivo, pero es un mercado que no paga la calidad.

"Nuestro producto es de una tremenda calidad reconocida en todo el mundo, pero tenemos mayores costos de producción. Por lo tanto, tenemos que buscar mercados que paguen ese mayor costo y calidad. Ahí hemos fallado en consolidar mercados afuera, de alto valor", dice Christian Arntz.

Es lo que estaba ocurriendo con Europa hasta que Chile quedó fuera por no cumplir con la trazabilidad. El presidente de SAGO destaca a China pero falta avanzar con envíos de carne gourmet, que es la apuesta de la ganadería nacional.

Chile tiene condiciones para tener una masa ganadera tres a cuatro veces la actual, porque tiene espacio intensificando un poco más las explotaciones, advierte Carlos Smith.

Para eso habría que elaborar un plan especial ganadero.

"Se necesita que el Estado participe un poquito. Hay organismos que tienen la competencia en el ministerio, Odepa, SAG, Indap, como para meterse en esta vorágine que hay... Están ahí dormidos, como si lo que está pasando fuera normal. No veo crecimiento de la masa de vacas de cría acorde con el precio que tiene el ternero, y eso es nada más porque la gente tiene miedo de que esto se vuelva a caer", dice.

Se refiere a que el criancero, después de años críticos, ve la posibilidad de vender la vaca con el ternero al pie al triple de lo que valía hace cuatro años. Así, la vende y se sale del negocio. Por se requiere algún incentivo para que la gente retenga más vientres e intensifique lo que ya tiene, señala Smith.

Como se ve, el negocio de la carne está al rojo. El buen precio quizás va a impulsar a muchos productores a volver a la crianza, como dice el gerente de Ganado de Tattersall, Alejandro Vial, y todo tenderá a estabilizarse cuando haya más materia prima

 

Fuente: Revista del Campo- El Mercurio

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